Se trata del órgano
más grande del mundo y se encuentra en Zadar, Croacia.
Tallado sobre la roca blanca, basa su funcionamiento en
un mecanismo de válvulas por las cuales entra y sale
el agua del mar empujada por las olas.
Al entrar y salir el
agua sobre los 35 tubos creados bajo la roca, el aire produce
una serie de sonidos arbitrarios y armónicos que
varian segun la intensidad de las olas.
Esta impresionante obra arquitectónico-musical
fue realizada en el año 2005 por el arquitecto croata
Nikola Basic. El lugar se ha convertido en centro de visita
obligada de los turistas que llegan a Croacia.
Recientemente el diario
20 Minutos retó al violinista armenio Ara
Malikian a tocar en el metro de Madrid. El objetivo, ver
si la gente lo reconocía y se paraba a escucharle.
Recaudó apenas 5 euros y muy pocos fueron los que le
prestaron atención. Algo similar le ocurrió
al virtuoso Joshua Bell
hace unas semanas en el metro
de Washington, lugar donde tocó un Stradivarius
único en el mundo y nadie pareció darse cuenta.
Sin embargo, si los que
improvisan un concierto en plena calle son estrellas de pop
o del rock, la respuesta del público es bien distinta.
Y buenos ejemplos de ello son Bruce
Springsteen, Neil
Young, o U2.
Bruce Springsteen en Copenhague.
En julio de 1988, durante
la gira de presentación del disco Tunnel of Love,
Bruce Springsteen interpretó en plena calle algunos
de sus temas más conocidos, como por ejemplo el clásico
The River. La respuesta de la gente no se hizo esperar.
Neil Young, en la estación
de Glasgow.
En una de sus giras, en
Escocia, Neil Young se sentó en el vestíbulo
de la estación de Glasgow, sacó su banjo y tocó
The Old Laughing Lady. Rápidamente se formó
un corrillo a su alrededor.
U2 en Los Ángeles.
Sin contar con el permiso
de las autoridades, el grupo decidió grabar el video
de Where The Streets Have No Name sobre la terraza
de un edificio de Los Ángeles. La actuación
fue anunciada minutos antes por la radio, y en pocos instantes
las calles cercanas se llenaron de público. Ante la
situación creada, la policía cortó el
suministro eléctrico y desalojó el edificio.
Situada en los
remotos Territorios del Noroeste, la carretera entre Tibbitt
y Contwoyto, en Canadá, está considerada como
la ruta más peligrosa del mundo.
Esta carretera, conocida
como Denison's road, se adentra en las regiones árticas
y recorre más de 500 kilómetros hasta alcanzar
las gigantescas minas de diamantes del norte.
Su peligrosidad
radica en el hecho de que el 85% de su recorrido transcurre
sobre lagos helados, de modo que la capa de hielo puede romperse
en cualquier momento y tragarse a los camiones que circulan
por ella.
La ruta solo
es transitable en los meses más duros del invierno,
cuando las islas que albergan las minas quedan temporalmente
conectadas con tierra. Cada año, los equipos de la
compañía Nuna Logistics, reconstruyen cuidadosamente
la carretera.
Cuando el
hielo adquiere el espesor suficiente, las gigantescas máquinas
quitanieves abren una ruta de decenas de metros de anchura,
equivalente a una autopista de ocho carriles, que permite
el transporte de camiones de hasta 70 toneladas hasta las
minas. Para su normal funcionamiento, las minas de diamantes
necesitan anualmente 300.000 toneladas de combustible, explosivos,
acero y hormigón.